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10 de septiembre de 2025

El futuro Fintech en Colombia: regulación, inclusión e innovación

El ecosistema Fintech colombiano atraviesa una etapa de maduración: crecen los modelos sostenibles y la inclusión digital, mientras vacíos regulatorios, especialmente en el sector cripto, limitan su desarrollo y competitividad regional.

En los últimos años, el ecosistema Fintech en Colombia pasó de ser una promesa emergente a consolidarse como un sector clave para la innovación financiera. Daniela Jaime Peña, jefe de regulación de Colombia Fintech, la asociación que reúne a más de 370 empresas y actores del sector, ha seguido de cerca esta transformación, acompañando el crecimiento de una industria que gana peso en la economía mientras enfrenta vacíos normativos y busca abrir nuevas oportunidades en el sistema financiero.

En esta conversación, Daniela analiza el presente del sector, los retos regulatorios y las oportunidades que marcarán el futuro del fintech en el país.

YG: ¿Cuál es su lectura del ecosistema Fintech colombiano frente a otros países de la región como Brasil o México?

DJ: La industria Fintech se desarrolla especialmente en mercados de ingresos bajos y medios, como Asia, África y América Latina, porque la tecnología permite llegar a segmentos donde la banca tradicional no es rentable o resulta costosa. En la región, Brasil, México, Colombia y Chile destacan como principales mercados.

Tras el boom de 2020-2021, la industria vive una etapa de maduración: el mercado se decanta, los modelos sostenibles se consolidan , mientras surgen nuevas propuestas en un ecosistema cada vez más competitivo

El panorama regulatorio es variado: en cripto los avances son limitados, mientras que en pagos digitales hay progresos significativos. El sistema BREVE, impulsado por el Banco de la República, garantiza interoperabilidad: usuarios de diferentes entidades pueden enviar dinero en menos de 20 segundos gracias a estándares técnicos, operativos y legales que aseguran eficiencia, seguridad y facilidad de uso.

El ecosistema Fintech colombiano se sostiene sobre lo que desde Colombia Fintech llamanos el triángulo de inclusión financiera, con tres ejes clave: interoperabilidad en los pagos, acceso a la información mediante Open Finance y Open Data, y políticas que mejoran el acceso al crédito. Estos mecanismos permiten a los usuarios controlar su información financiera, mejorar la evaluación de riesgos y generar servicios más personalizados, al mismo tiempo que alimentan el debate sobre la tasa de usura y su efecto en la inclusión financiera, un tema que Colombia Fintech ha estudiado para promover políticas más justas.

YG: En Colombia, actores relevantes del sector cripto, desde quienes operan en OTC hasta empresas con proyectos basados en blockchain, aún enfrentan la imposibilidad de abrir siquiera una cuenta bancaria. ¿Cómo describirías el panorama de la industria en este contexto?

DJ: Para la industria es totalmente frustrante. En Colombia tenemos un marco que promueve esquemas de innovación financiera, como los sandbox regulatorios. En su momento, la Superintendencia Financiera utilizó esta figura para lanzar un piloto que permitió a bancos tradicionales y empresas cripto ofrecer servicios de depósito y retiro con cuentas transaccionales.

Ese ejercicio sirvió para que el regulador observara y evaluara si los exchanges tenían la capacidad de cumplir con gestión de riesgo de lavado de activos, atención a consumidores y condiciones de ciberseguridad. La industria respondió: implementó controles, hizo reportería a la UIAF y demostró que podía operar de forma responsable.

El problema es que el piloto terminó y lo único que vimos fue un comunicado de prensa. No hubo proyecto de ley ni lineamientos claros. Incluso se presentó un borrador de circular en 2022, pero nunca se publicó ni se explicó por qué. Hoy seguimos con los pronunciamientos restrictivos de 2014, 2016 y 2019, que solo advierten que el sector es “muy riesgoso” y que las entidades no pueden operar con cripto. Mientras tanto, otras jurisdicciones han avanzado equilibrando la innovación con las preocupaciones de los reguladores. Aquí seguimos en punto muerto, y eso limita el potencial de desarrollo del ecosistema cripto en Colombia.

YG: Con la llegada del Open Finance, ¿cómo imaginas la convivencia con los bancos tradicionales en los próximos años? ¿Será un escenario de competencia, de cooperación o una mezcla de ambas?

DJ: Yo diría que todo depende de la actividad Fintech de la que estemos hablando. En el caso de los neobancos, que son entidades 100% digitales, pero con licencia financiera, la relación con la banca tradicional es claramente de competencia directa. En el mundo ya dejaron de ser desafiantes para convertirse en verdaderos incumbentes, y lo mismo empieza a pasar aquí: compiten de frente con los bancos tradicionales.

En otros escenarios, en cambio, vemos más “coopetencia”, esa mezcla de competencia y cooperación. Por ejemplo, en el mundo de los pagos. Ahí las Fintech aportan la tecnología y la experiencia digital sin fricciones, mientras que el banco pone el instrumento financiero. En ese caso ambos mundos encuentran eficiencias y el resultado es positivo para los usuarios.

Ahora, sobre Open Finance, hay un tema clave: no solo busca inclusión financiera, también impulsar competencia. Y para que eso ocurra es indispensable que las Fintech más pequeñas puedan acceder a la data que hoy concentran los bancos más grandes. De ahí la importancia de que la regulación deje de ser voluntaria y obligue a los vigilados a participar en el sistema: solo así habrá recursos, gobernanza técnica y estándares claros que permitan que funcione de verdad.

YG: En un país tan desconectado como Colombia, donde además gran parte de la población no está bancarizada ni encaja en el “perfil ideal” del sistema tradicional, ¿qué papel juegan las Fintech?

DJ: Frente a eso hay un documento que a mí me encanta: el Global Fintech, una encuesta del Banco Mundial que mide, desde la perspectiva de la demanda, cómo las personas usan los servicios financieros. La edición 2025 muestra algo clave: la tecnología, en particular los celulares y el internet, ha transformado la inclusión financiera.

Cuando uno revisa quiénes siguen excluidos, aparecen siempre los mismos perfiles: mujeres, jóvenes, trabajadores independientes y poblaciones rurales. Eso pasa en muchos países y Colombia no es la excepción. Sin embargo, los teléfonos móviles han abierto una ventana de oportunidad enorme. Aunque no siempre se trata de smartphones, incluso los aparatos más básicos permiten a la gente conectarse con servicios financieros.

Hoy la penetración de celulares en Colombia es del 88%. Esa es la puerta de entrada para que las personas reciban, por ejemplo, subsidios o puedan usar billeteras digitales. Estas han alcanzado una capilaridad impresionante con los pagos de bajo monto y han creado hábitos de uso que antes no existían. Al usar estos productos de forma consistente, la gente empieza a generar un historial de información que luego se convierte en un activo fundamental para acceder al crédito.

En pagos, el panorama es muy positivo: la gente usa más su billetera digital que la cuenta de ahorro para el día a día. Donde sí hay un reto pendiente es en el crédito, especialmente el agropecuario. Ahí las dinámicas de riesgo son diferentes y más complejas. Algunas Fintech ya están usando tecnología para predecir el comportamiento de un cultivo o evaluar mejor el riesgo, pero aún tenemos mucho que aprender para traducir esas lógicas tradicionales a un entorno 100% digital.

YG: ¿Qué podemos esperar en el Latam Fintech Market 2025 que va a ser en Barranquilla? DJ: Queremos abrir la conversación sobre regulación como motor de desarrollo. En Brasil, el sistema de pagos inmediatos y el Open Finance desconcentraron el sistema financiero y generaron resultados históricos en inclusión. Uno de sus protagonistas, Roberto Campos Neto, expresidente del Banco Central de Brasil, estará en Barranquilla compartiendo su visión.

Tendremos además a Fintech y bancos tradicionales discutiendo sobre Open Finance, Open Data e inversión, y a candidatos presidenciales exponiendo sus propuestas para transformar el sistema financiero colombiano y cerrar las brechas de inclusión. Será un espacio único de diálogo entre todos los actores de la industria.